Hoy tuve clase de equitación.
Suelo llegar pronto, y por eso hoy no me extrañó ver a nadie de mi clase, dado que somos cuatro: mi hermano(que hoy no venía), una pareja, y yo. segun se acercaban las doce y media, hora del comienzo de la clase, me extrañó más y más. Resultó que mis compañeros no podrían vanir. Finalmente Beti me llamó. Me mandó montar a Califa, uno de mis caballos preferidos. Yo estaba exultante, pero mi emoción aumentó cuando me dijo que hoy iríamos.. de ruta!.
Mientras esperaba a que mi compañera ensillase a la Iris, la yegua que iban a probar, no podía parar de sonreir dando vueltas al picadero. Finalmente, Beti, Verónica, Pandora, Califa, Iris y yo, salimos de Deva.
nunca había salido del centro. Ni siquiera había salido de Deva. Pero hoy, con el sol brillante sobre mi cabeza, mi caballo preferido, y una buena compañía, me sentí más amazona que nunca.
El paseo fué maravilloso. Al principio nos costaba, pero poco a poco fuimos relajándonos. Los caballos estaban tranquilos, el río murmuraba frente a nosotras y en todo el campo había una atmósfera alegre y tranquila.
Fue agotador, pero, aún así, a la vuelta todavía estuvimos un buen rato galopando y trotando por el picadero y dando veltas tranquilamente al paso hasta acabar. Fué la clase más larga, más dura y más divertida que he dado hasta ahora.

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